Biel Rothaar - Algo sobre Dios



BIOGRAFÍA
Biel Rothaar (Annecy, 20-7-1983). Autor independiente, anarcoindividualista, ateo, pesimista antropológico y optimista biotecnológico.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 
Autor de la novela, Karnaval, (2015), y del blog literario "9 mm Parabellum".




ALGO SOBRE DIOS
a esas jóvenes virginales
que contemplan atardeceres con biblias apretadas entre sus muslos desnudos




Ella empezó siendo un timbre a deshoras


Ella continuó siendo la cita puntual de los jueves


Él se dio cuenta enseguida que ella era demasiado joven para lo joven que era


Ella empezó siendo una biblia en las manos


Ella empezó siendo un retórico proselitismo evangelista disfrazado de amable conversación


Ella continuó siendo otra regular visita femenina en un apartamento de soltero anarca


Él se dio cuenta enseguida que ella era de ese tipo de personas que siempre han esperado tiempos mejores


Ella se fue enredando en su trampa de mentirosos ojos azules, seductora sonrisa y esperanzas de súbita conversión paulina


Él introdujo finalmente una tarde de aburrimiento el usb en el televisor que contenía en bucle la misma secuencia a modo de cíclico martillo


Ella mirando cómo en la pantalla del televisor daba comienzo la secuencia sin sonido lo comprendió todo tarde, como tantas otras cosas en su vida


Él, mientras se estiraba desnudo en la cama detrás de ella, percibió cómo ella empezaba a balbucear alguna cosa, mientras él ajeno le deslizaba sus bragas hasta las rodillas


Ella continuó balbuceando dubitativa si aquella era o no la famosa escena de El Último Tango en París en la que Brando 


Él la cortó con un sí grave, confirmándole la duda, y aclarándole que él por contra no iba a explicarle nada sobre la familia, sino que iba a explicarle algo sobre Dios, mientras al mismo tiempo comenzó a jugar con el grueso capullo envaselinado de su polla sobre su culo virginal ante el primero de sus gritos helados 


Ella intentó renunciar con todas sus fuerzas a su remolino de brazos y al incipiente deseo oscuro que empezaba a subir por su garganta como un pequeño demonio de tridente afilado como un cuadro de Banksy


Él, como alimento de ese demonio, iba susurrando de memoria en su oído en mitad de esa lucha pasajes bíblicos que no sirven para estimular la pasión divina sino las verdaderas pasiones de los hombres:


No reparéis en si soy morena, en si me ha bronceado el sol. Los hijos de mi madre están irritados contra mí. Me habían puesto a guardar las viñas, pero mi viña no la he guardado. (Cantar de los Cantares, I, 11-12, 1:6).

«Al día siguiente dijo la mayor a la pequeña: "Mira, yo me he acostado anoche con mi padre. Vamos a propinarle vino también esta noche, y entras tú a acostarte con él, y así engendraremos de nuestro padre descendencia"». (Génesis 19:34).

Los hombres de la ciudad, gente malvada, cercaron la casa y golpeando la puerta le dijeron al viejo, dueño de la casa: "Haz salir al hombre que ha entrado en tu casa para que lo conozcamos." El sacerdote, sin embargo, no era muy valiente. Entonces el hombre tomó a su concubina y se la sacó fuera. Ellos la conocieron, la maltrataron toda la noche hasta la mañana y la dejaron al amanecer. Llegó la mujer de madrugada y cayó a la entrada de la casa del hombre donde estaba su marido; allí quedó hasta que fue de día. El joven montó a su concubina en el asno, y regresó a su pueblo en las montañas. (Jueces 19:20).

"Oholibá ardía en deseo por acostarse con ellos cuyo sexo era como el los de los burros y cuya eyaculación era como la de los caballos". (Ezequiel 23:20).

El hijo primogénito de David, Amnón, se enamoró de su media hermana, Tamar. Tras hablar con un amigo, se hizo el enfermo y le pidió a su padre que Tamar le cocinara algo. La obediente hija fue y cocinó unas frituras y se las llevó a su hermano Amnón. "Él la sujetó y le dijo: "Ven, acuéstate conmigo, hermana mía." Pero ella respondió: "No, hermano mío, no me fuerces, pues no se hace esto en Israel. No cometas esta infamia. ¿A dónde iría yo deshonrada? Y tú serías como un infame en Israel. Habla, te lo suplico, al rey, que no rehusará entregarme a ti." Pero él no quiso escucharla, sino que la sujetó y forzándola se acostó con ella. (II Samuel 13:10-14).

Tus dos pechos son como dos gamos mellizos, que están paciendo entre blancas azucenas. (Cantar de los cantares, IV, 5).




Ella se fue desdoblando lentamente en dos, entre la voluntad de no ceder y el cuerpo que la desobedecía poco a poco como el junco que se dobla por el viento de la noche

Él estiró sus dedos y los introdujo en su vagina descubriéndola empapada y dominada ya por el humor del pequeño demonio dionisíaco de proclamación y exaltación de la Vida, y él comenzó a hablar en su nombre:


«La verdad os hará libres», dijo Jesús (Juan 8,32).


Tu Dios cristiano, cariño, no ha sido más que una coyuntura casual para ofrecer consuelo al “pensamiento religioso” que habita en todo ser humano, esa techumbre artificial para los que no gozáis del éxtasis y de la tensión de vivir sin techo, para los que necesitáis de muletas místicas para sobrevivir a la realidad de mirar al oscuro firmamento, y que si hubieses nacido en la India te hubiera conducido a ser hinduista, y que si hubieras nacido en Japón te hubiera hecho reverenciar la tradición sintoísta. Tu Dios cristiano, cariño, escúchame bien, no ha sido más que una casualidad geográfica instrumental para sosegar ese íntimo “pensamiento religioso” que palpita en todo ser humano, y que si hubieras sido miembro de la tribu cheyenne te hubiera hecho creer que el génesis del mundo fue obra de Maheo, el Gran Espíritu, quien al sentirse desolado observando la nada a su alrededor inició la creación de la vida a partir de un gran lago de agua salada, y que si por contra hubieras crecido en alguna tribu maorí te haría creer sin embargo que el génesis del mundo había ocurrido después del fin del abrazo entre el cielo Rangi y la tierra Papa y en tu corazón siempre tendría eco el canto maorí de la Creación: “De la concepción, el crecimiento, del crecimiento, el pensamiento, del pensamiento, el recuerdo, del recuerdo, la conciencia, de la conciencia, el deseo”.


Tu Dios cristiano, cariño, escúchame bien, no es más que un préstamo hereje de toda la tempestuosa civilización judaica vía un hombre revolucionario llamado Jesús de Nazaret que se opuso con un subversivo discurso mesiánico de liberación social de los oprimidos a la conservadora y opresora sociedad judaica ortodoxa de su época y al imperialismo militar romano, como hoy día se opondría sin duda con un similar discurso subversivo frente a la miseria que provoca la opresora sociedad burguesa neoliberal y la violencia sanguinaria del imperialismo militar norteamericano.


Tu Dios cristiano no es más que la fabulación exegética de una industria religiosa llamada Vaticano, fabricadora cómplice de morales de esclavos a la carta para gobiernos despóticos y tiránicos antihumanistas, desvirtuadores históricos de la figura humana y política de Jesús de Nazaret mediante la interesada idolatración de su naturaleza como Dios (decretada en el Concilio de Nicea de 325), la completa deshumanización de su figura en el abstruso misterio de la Trinidad en un plagio de la trinidad platónica (ratificado definitivamente por el Concilio de Calcedonia en 451), y su definitiva divinización mediante su ficticia concepción a través de coito divino con la virginización de María (dogma impuesto por Pío IX en 1845).


Tu Dios cristiano, cariño, tiene el mismo rostro horrendo que le adjudicó el ultraortodoxo Esdras a la vuelta de la deportación del pueblo judío a Babilonia; un dios patriarcal, fundamentalista, violento, xenófobo, discriminador de la mujer y fiero guardián de la tradición y erradicador de los matrimonios mixtos, el mismo molde de líder fuerte y severo de todos los dioses monoteístas semíticos, perfecto guía de multitudinarios rebaños. 


Tu Dios cristiano es un sincrético óleo mitológico-moral pintado a posteriori por la particular vena moral de los diversos evangelistas, e inspirándose en la autoridad y el carisma de cultos paganos precedentes como el culto del vino de Dioniso, el culto eucarístico como imitación del banquete ritual mitraico, el Cristo divino y resucitado como copias de Dioniso y Osiris como dioses que mueren y resucitan, la adoración de los pastores, la natividad, el domingo sagrado, el escenario del juicio final, la mitra, el báculo y el anillo obispal como otros plagios de ritos mitraicos, y siendo transformada en general en literatura religiosa de salvación todo el bagaje existencial de un hombre judío que se presenta en sociedad como un revolucionario social, como un radical libertador de oprimidos y marginados en la construcción terrenal de un Nuevo Israel secundado por doce seguidores como representantes de las doce tribus israelitas, y siempre bajo una autoconcepción mesiánica con la que pretendía transvalorar religiosamente su discurso político-moral revolucionario en aquel tiempo histórico del antiguo Israel de fariseos y saduceos dominado por el clímax imperialista romano.


Tu dios cristiano es celebrado falsariamente año tras año en la Pascua de resurrección, el día de Navidad y en el día de Reyes mediante gloriosos festejos que no son más que vulgares apropiaciones de celebraciones paganas del pasado con idénticas significaciones rituales, y en general toda la fe cristiana siendo sustentada asimismo en centenares de festejos de segundo grado que los líderes cristianos siempre usaron para fundir el cristianismo en el paganismo popular de los pueblos convertidos, aprovechando su enraizamiento en el subconsciente popular instituyendo así un utilitario cristianismo paganizado. 


Tu dios cristiano es un dios cínico e hipócrita cuyo feliz mandamiento aparentemente es no matar a ningún ser humano pero luego ordena matar brutalmente a todos aquellos que le desobedecen: «Apresa a todos los cabecillas del pueblo y empálalos de cara al sol, ante Yavé; de ese modo se apartará de Israel la cólera de Yavé (…) Yavé le dijo entonces a Moisés. "Ataca a los madianitas y acaba con ellos”» (Números 25,1-17). 


Tu dios cristiano, cariño, como decía Nietzsche, es ese platonismo popular diseñado por amos humanos para esclavizar moralmente a hombres y mujeres débiles como tú domesticándoles en la sumisión platónica a promesas celestiales de conquista de ilusorios paraísos y en la servicial represión ante los horrores del pecado, juicios finales y castigos divinos, pretendiendo alejarles así de los goces reales de la Vida, reprimir sus instintos y protegerse ellos mismos de las insurgentes potencias vitales de los hombres verdaderamente libres que no creen en cielos y viven la vida terrenal como si éste fuera el único cielo e infierno posible.




Él se separó entonces de ella observándola con la cara acurrucada y sudorosa en la almohada como quien yace exhausto en la orilla después de ser rescatado de perecer ahogado.



Luego ella lloró amargamente toda la noche, como si algo en su interior se hubiese roto como únicamente se rompen a veces esas cosas que eran demasiado frágiles, y que ya nunca pueden volver a recomponerse, permaneciendo para siempre en nosotros destruidas y en ruinas.





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