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Bartók: Tanz-Suite ∙ hr-Sinfonieorchester ∙ Juraj Valčuha

El Asturiano de José Luis Fernández Ortega

El Asturiano es una novela evocadora. Los personajes se sostienen sobre el telón de fondo histórico de una efervescente Habana en los inicios del siglo xx, y de Asturias, la patria chica de tantos emigrantes que vivieron a caballo entre su tierra de nacimiento y la que, al otro lado del Atlántico, ayudaron a construir. Iglesias, talleres, oficios, relaciones sociales… La generación siguiente, heredera de aquellos inmigrantes trabajadores y voluntariosos… La Habana y Asturias en una historia de amor, de esfuerzos, de dolor, de sueños y también, como en cada existencia humana, de tragedias que gravitan sobre el recuerdo de una juventud feliz, allá en la Asturias natal, truncado por sucesos que se narran entrelazados con el presente de Calixto, el asturiano, en una trama que no decae, como esos conciertos que dan su nota más alta en el movimiento final de la orquesta.

La prosa es dinámica y los acontecimientos se suceden sin pausa. Calixto, el protagonista, se ve obligado a marcharse a un mundo desconocido que cambiará abruptamente sus planes, su vida y su futuro. Su llegada a Cuba, primer puerto que toca en América, es el descubrimiento del trópico, donde pone todas sus energías de fundador sin él saberlo: La Habana, ese nuevo escenario donde todo está por hacer… Y el aprendiz de pailero se convierte en un emigrante que va sorteando los obstáculos y las pruebas que la vida le pone por delante, no obstante, está resuelto a fundar una familia, aunque para ello deba tomar las decisiones más drásticas e insólitas.

El Asturiano es un homenaje al arrojo y la voluntad de fundar de los astures que, junto a gallegos, catalanes, castellanos, andaluces, cántabros vascos, canarios…, tanto aportaron a la sociedad cubana a lo largo del siglo xx. Y bien podría insertarse en el canon de la narrativa cubana de los años 30 del pasado siglo, entre escritores de la talla de Ramón Meza, Miguel de Carrión, Carlos Loveira, Carlos Montenegro y Jesús Castellano.


José Luis Fernández Ortega (La Habana, Cuba, 1956). Graduado de Licenciatura en Educación, especialidad en Español y Literatura. Premio de cuento en el Concurso Provincial de Español de La Habana. Premio en narrativa y en poesía del Concurso de Talleres Literarios de 10 de Octubre. Premio del Concurso de Poesía Joven en la Dirección Provincial de Educación La Habana. Publicó textos en la revista “Alma Mater”, en Cuba y el diario “El Sol de Puebla” (México). Está casado y tiene dos hijos. Desde mediados del 2004 reside en la ciudad de Miami, Florida, Estados Unidos. Su presente novela,El Asturiano, es un homenaje al significativo papel que los emigrantes astures han desplegado en la sociedad cubana.


Caldeandrín Ediciones
ISBN: 978-84-945040-1-3

13 x 19 cm

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A V

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Au Lecteur de Charles Baudelaire

La sottise, l'erreur, le péché, la lésine,
Occupent nos esprits et travaillent nos corps,
Et nous alimentons nos aimables remords,
Comme les mendiants nourrissent leur vermine.

Nos péchés sont têtus, nos repentirs sont lâches ;
Nous nous faisons payer grassement nos aveux,
Et nous rentrons gaiement dans le chemin bourbeux,
Croyant par de vils pleurs laver toutes nos taches.

Sur l'oreiller du mal c'est Satan Trismégiste
Qui berce longuement notre esprit enchanté,
Et le riche métal de notre volonté
Est tout vaporisé par ce savant chimiste.

C'est le Diable qui tient les fils qui nous remuent !
Aux objets répugnants nous trouvons des appas ;
Chaque jour vers l'Enfer nous descendons d'un pas,
Sans horreur, à travers des ténèbres qui puent.

Ainsi qu'un débauché pauvre qui baise et mange
Le sein martyrisé d'une antique catin,
Nous volons au passage un plaisir clandestin
Que nous pressons bien fort comme une vieille orange.

Serré, fourmillant, comme un million d'helminthes,
Dans nos cerveaux ribote un peuple de Démons,
Et, quand nous respirons, la Mort dans nos poumons
Descend, fleuve invisible, avec de sourdes plaintes.

Si le viol, le poison, le poignard, l'incendie,
N'ont pas encor brodé de leurs plaisants dessins
Le canevas banal de nos piteux destins,
C'est que notre âme, hélas! n'est pas assez hardie.

Mais parmi les chacals, les panthères, les lices,
Les singes, les scorpions, les vautours, les serpents,
Les monstres glapissants, hurlants, grognants, rampants,
Dans la ménagerie infâme de nos vices,

II en est un plus laid, plus méchant, plus immonde !
Quoiqu'il ne pousse ni grands gestes ni grands cris,
Il ferait volontiers de la terre un débris
Et dans un bâillement avalerait le monde ;

C'est l'Ennui ! L'oeil chargé d'un pleur involontaire,
II rêve d'échafauds en fumant son houka.
Tu le connais, lecteur, ce monstre délicat,
- Hypocrite lecteur, - mon semblable, - mon frère !




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